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01/12/2011   Información General - Ortorexia, la obsesión por comer sanamente
CUANDO LA ESTETICA PONE EN RIESGO A LA SALUD
En relación con los trastornos de la conducta alimentaria, hay dos noticias: una mala y otra buena. La mala es que, en 1997, el médico estadounidense Steve Bratman describió por primera vez un nuevo trastorno de ese tipo, al que llamó ortorexia; la buena es que parece ser que todavía no ha llegado a México.


“La palabra ortorexia viene de los términos griegos orthos, ‘correcto’; y orexis, ‘comer’; entonces significa ‘comer correctamente’. La ortorexia es la patología más reciente que existe; por eso se tiene muy poca información de ella.

Incluso, allá, en Estados Unidos, los casos son escasos”, dice la doctora Gilda Gómez Peresmitré, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional.

La ortorexia tiene similitudes y, también, diferencias con la anorexia y la bulimia. Al igual que estos trastornos, no responde a una, sino a múltiples causas, entre las que sobresalen las socioculturales; además, se manifiesta mediante un pensamiento obsesivo y una conducta compulsiva dirigidos al propio cuerpo y asociados estrechamente a la forma de comer.

“Las personas con ortorexia son rígidas, perfeccionistas y estrictas, hacen gala de una gran fuerza de voluntad y padecen intensos sentimientos de culpa cuando no cumplen lo que se proponen; asimismo, debido a sus prácticas alimentarias, pierden un elevado porcentaje de grasa y de masa muscular, por lo que llegan a alcanzar un índice de masa corporal menor a 18, como sucede con las que sufren anorexia”, informa Gómez Peresmitré.

Y a diferencia de las personas con anorexia, que siempre están preocupadas por la forma y el tamaño de su cuerpo, y por la cantidad de comida que consumirán, las ortoréxicas no piensan en la cantidad o el tamaño de las porciones de comida, en si van a engordar o no, sino en la calidad de los alimentos que habrán de comer.

Desnutrición e inanición

¿Por qué resulta malo que una persona se preocupe por adoptar una forma correcta o buena de comer? El problema, en realidad, no radica en esa preocupación en sí, sino en su transformación en una obsesión patológica.

Las personas ortoréxicas buscan alimentos probióticos, orgánicos, producidos a partir de métodos ciento por ciento ecológicos, y, en cambio, rechazan la carne (por la grasa y las hormonas), las verduras cultivadas en sembradíos donde se utilizan pesticidas o herbicidas, los productos genéticamente modificados, los saborizantes, los colorantes, los conservadores, etcétera, es decir, todos y cada uno de los alimentos industrializados.

Y así como no comen ninguno de esos alimentos, esas personas tampoco consideran que deben sustituir los nutrientes que proporcionan y que son necesarios para el organismo, como las proteínas o una cantidad mínima de grasa o de carbohidratos.

“Ignoran, o minimizan, el hecho de que una buena alimentación debe estar balanceada, contener diversos nutrientes, y en cambio se obsesionan con los alimentos ‘saludables’ y ya no consumen otra cosa. Esto las lleva a la desnutrición y a la inanición, que les puede causar la muerte. Se puede afirmar que siguen el mismo destino que los individuos con anorexia”, indica la académica universitaria.

Otra característica de las personas ortoréxicas es que ocupan la mayor parte de su tiempo en pensar qué van a comer. Esto y el miedo que les provoca comer en restaurantes o en casa de amigos porque a lo mejor no se cumplen sus estándares de alimentación, hacen que se aíslen y pierdan contacto con su entorno social.

“Como ocurre con la bulimia y la anorexia, la presión social y los estereotipos juegan un papel fundamental en la aparición de la ortorexia”, añade Gilda Gómez Peresmitré.

El camino: la prevención

Este trastorno de la conducta alimentaria no aparece registrado en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV), el cual es revisado y publicado por la Asociación Psiquiátrica Americana (APA).

“Se necesita más investigación teórica y empírica que permita desarrollar la teoría y los métodos para contrastarla, probarla, documentarla y, posteriormente, incluirla en el DSM-IV”, comenta la académica universitaria
Por otro lado, se desconoce su prevalencia y su incidencia, aun en Estados Unidos, donde fue descrita por primera vez, si bien se supone que tanto las mujeres como los hombres jóvenes son más susceptibles a ella.

Además, ya se anticipa que su desarrollo se dará especialmente en las capas altas de la sociedad, las cuales poseen el suficiente poder adquisitivo para comprar alimentos probióticos, orgánicos, de origen natural, que suelen ser muy caros.

En cuanto a su tratamiento, la ortorexia requiere una atención multidisciplinaria: médica, farmacológica, psicológica, nutricional… Ahora bien, lo fundamental, en opinión de Gómez Peresmitré, es su prevención.

“La promoción de la salud y la prevención de la enfermedad es el camino. Solamente así, previniendo, podremos encarar con éxito éste y otros trastornos y males en nuestro país.”

Bombardeo mediático

Las personas que padecen este trastorno de la conducta alimentaria suelen tener deseos fuertes y hasta incontrolables de comer cuando están nerviosas, emocionadas, felices, ansiosas o con remordimiento. Asimismo, desarrollan sus propias reglas alimentarias; y al ponerlas en práctica hacen gala de una gran fuerza de voluntad, pero si sucumben a la tentación de los alimentos prohibidos, entonces se sienten culpables y corrompidas.

Dicho comportamiento es similar al de las personas que sufren anorexia o bulimia; sin embargo, éstas se preocupan por la cantidad de comida que consumen, mientras que las personas ortoréxicas se obsesionan con su calidad.

Se debe tener en cuenta que tanto en los medios electrónicos (televisión, radio, etcétera), como en los impresos hay un constante bombardeo acerca de lo que es “bueno” y “malo” a la hora de alimentarse. (Fuente: La Vanguardia).  (26N)

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